La convergencia IT/OT ó quién tira del carro de la Tecnología

Primer post después de una larga pausa. Retomo los artículos en el blog con un asunto que ya he rozado en varias entradas anteriores pero que merece, sin duda, un espacio propio. Es uno de los trending topics en los últimos años y seguirá sonando con fuerza en los siguientes, es un cambio irreversible.

¿Qué es eso de la convergencia IT/OT (o convergencia IP)?

Para entenderlo tenemos que retrotraernos a los 80 y principio de los 90, cuando los ordenadores personales estaban aún en pañales. La tecnología, la informática la movía la industria (eso que ahora se llama el mundo OT=Operation Technology). Los ingenieros de la época tenían un lenguaje muy distinto a esos locos que montaban juguetes en los garajes.  Los expertos, las personas que más sabían de tecnología trabajaban en grandes corporaciones internacionales. Los ordenadores personales se fueron incorporando a las empresas, pero para las labores puramente ofimáticas y de oficina en general (mundo IT=Information Technology).

Desde aquellos tiempos y aún en nuestros días, los procesos industriales; es decir; los ordenadores y el software y todo lo que controla las cadenas de producción, las máquinas que fabrican las cosas que compramos y consumimos, los cerebros de todas las maquinas de embotellado, de tornos y de estaciones eléctricas y centros de produccción son considerados como equipos industriales, de naturaleza diferente a los jueguetes informáticos que tenemos en casa.

Durante décadas el mundo OT (“lo industrial”) ha sido la locomotora de la industria tecnológica. La fiabilidad, disponibilidad, seguridad y robustez exigida a los equipos OT es sinónimo de altos márgenes para la industria tecnológica y de alta barrera de entrada para empresas de perfil más bajo.

Sin embargo, el éxito de la electrónica de consumo cambió las reglas del juego de forma drástica: de repente, aquellas empresas dedicadas a los jueguetes electrónicos caseros (a lo que después se conoció como la electrónica de consumo) vendía mucho, muchísimo y ganaba mucho dinero, lo que le permitía investigar y  mejorar aún más su tecnología, con lo que vendía más aún. Vender más, le permitía bajar los precios lo que volvía a redundar en mayores ventas y mayor beneficio.

Esa espiral de éxito siguió creciendo durante años: la Play Station 3 (videoconsola de Sony) tiene más potencia de cómputo que la mayoría de los servidores que corrían sistemas de control en el mundo industrial 5 años antes de su salida al mercado. Y a un precio, al menos, 100 veces menor.

Sin duda, la hegemonía del mundo tecnológico había cambiado en ese punto. Las empresas venidas del mundo IT de la electrónica de consumo tienen todas las armas para asaltar el mercado OT.

¿Por qué no lo hacen?

O mejor dicho: ¿por qué no lo han hecho hasta ahora? Bien, les falta saltar una barrera de entrada: durante años, los estándares industriales de comunicaciones y de control se han creado de espaldas al mercado IT; en parte forzado por las grandes empresas del sector para aumentar sus barreras de entrada; en parte por la criticidad de las aplicaciones que se gestionan en OT. La pieza que falta es allanar el camino con estándares de comunicaciones y de control conocidos por las empresas de electrónica de consumo.

Está claro que el mundo OT es una parte del pastel que las empresas IT desean, pero eso no quiere decir que quieran transformar su ADN para convertirese en empresas OT. Si intentaran esa estrategia se irían a competir al terreno de las tradicionales empresas de tecnología OT.

¿Cuál es la estrategia entonces?

Es mucho más fácil se se homogeinizan los protocolos y un mismo producto (o casi igual) vale para los dos mundos IT/OT. Como los protocolos más avanzados y estandarizados están en el mundo IT, pues estos serán los que se toman como referencia y… Voilá! ya tenemos acuñado el término: Convergencia IT/OT. En la práctica eso significa, que la máquina servidor que corre el sistema de control software de una central nuclear es el mismo equipo (o muy muy similar) que el servidor en el que se aloja este blog. O que las dependientas de Zara usan un smartphone con NFC para buscar las prendas en el almacén en lugar de las rudimentarias PDA o que la virtualización hardware (técnica muy común en IT hoy en día) podrá permitir eliminar decenas de dispositivos intermedios en las arquitecturas OT.

Además de los, evidentes, beneficios que puede suponer esta tendencia para las empresas IT. Existe un beneficio claro para el mundo OT, la posibilidad de aprovechar todos los avances (que son muchos) del mundo IT y de la tecnología de consumo. Así como el potencial abaratamiento de los precios que tradicionalmente han sido mucho más elevados en el mundo OT que en el IT por cuestiones obvias de volumen de ventas.

Toda esta historia es lo que se conoce como la convergencia IP. Se denomina así porque su bandera es la implantación de la tecnología de comunicaciones IP en el mundo OT en sustitución de otros protocolos específicos mucho más antiguos y limitados que se usaban hasta ahora, pero como he explicado antes, es mucho más que eso. Es un movimiento amplio, pero concreto.

Todo tiene su cruz, y la convergencia IT/OT (como también se le conoce) no puede ser menos.

La convergencia IT/OT es a la tecnología lo que la globalización a las sociedades.

Hasta ahora los dos mundos IT y OT, habían permanecido aislados, independientes, con desarrollos paralelos. En el futuro, el uno se aprovechará de los avances del otro, las modas y las tendencias se transmitirán entre ellos como la gripe en los colegios (es lo que sucede en la globalización: pasan unos meses desde que la moda de Escandinavia llega a Chiclana de la Frontera), pero tiene sus desventajas. Los males y las enfermedades de un mundo pasan al otro con la misma velocidad. Esto hará que el mundo OT se enfrente a problemas absolutamente desconocidos hasta ahora y todos ellos con implicaciones en la seguridad. Por ese motivo: convergencia IT/OT y cyberseguridad o seguridad informática o cibernética van casi de la mano.

En un futuro muy muy próximo (y en el presente en algunos casos), los protocolos de comunicaciones de las centrales nucleares serán exáctamente los mismos que los protocolos de comunicación que usa el router que tienes en casa. Tienes una autopista desde tu casa a la central nuclear (en realidad no es tan evidente ni tan directo) sin mares ni fosas por medio. Autopista en toda regla, con algunos radares, algunas cámaras, peajes y algunas barreras… pero autopista al fin y al cabo.

Lo paradógico es que más convergencia, significa más necesidad de ciberseguridad y más complejidad de los sistemas tecnológicos, todo redunda en mayores ventas de tecnología (incluso los inconvenientes). Por eso el negocio de la tecnología seguirá prosperando aún por años: más tecnología supone mayor complejidad y mayores amenazas, lo que redunda en más tecnología y así sucesivamente.

La convergencia y la necesidades de adaptación a ella me parecen tan evidentes como irreversibles. Me temo que el debate de si tiene más o menos sentido sería bastante inútil. La cuestión ahora es estar listos para este futuro escenario.

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