¿Cuál es el problema? (I)

La verdad es que el título del post no es muy descriptivo, igual sería mejor: ¿qué es un problema?, pero la frase que he usado me suena como más familiar. Creo que es la primera vez que lo comento en mi corta vida blogera, pero me encantan la gestión (en general), la gestión de recursos, humanos y materiales, a nivel empresarial y logístico. Y me encanta aprender y aplicar técnicas relacionadas con estos asuntos.

En este sentido, llevo ya bastante tiempo intentando buscar una definición de “problema”, y la verdad, no me resulta nada sencillo. Es un tema largamente estudiado y por supuesto que ninguna de las ideas que voy a exponer son novedosas ni tampoco innovadoras, pero las comparto y por eso las escribo aquí (según dicen los maestros de eso se trata esto). La dificultad en  definir qué es un problema me sobreviene cuando intento distinguir los problemas, de las circunstancias. A priori parece fácil: problema es aquello en lo que podríamos influir para llegar a una solución total o parcial del mismo, mientras que la circunstancia es algo impuesto y no modificable en modo alguno por nuestros medios. Esto puede parecer obvio, pero si lo pensamos un poco, estas definiciones tienen muchas consecuencias. La primera y más importante: hay miles de situaciones, o dificultades a las que denominamos libremente como problemas y que no son más que circunstancias de forma natural. Si fuesemos conscientes de esto en todo momento nos ahorraríamos muchos quebraderos de cabeza, muchos disgustos y muchas horas/hombre de trabajo, que al fin y al cabo es dinero. Es decir un análisis preliminar correcto para comprobar si la dificultad ante la que nos encontramos proviene de un problema o de una circunstancia nos podría hacer ahorrar dinero, mejorar nuestra cuenta de resultados económicos y mejorar el nivel de satisfacciónd de las personas que trabajan con nosotros, y todo esto a un coste pequeño.  Si preguntásemos a los ciudadanos de a pie: ¿Cree usted que el hambre en el mundo es un problema?, la mayoría diría que SI, pero cabría custionarse si realmente ellos tienen capacidad real suficiente para erradicar este mal en medida alguna.  Lo cierto es que no lo tengo nada claro… Prometo seguir divagando acerca de este tema.

Saludos!

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